Convierte cualquier texto en un código QR gratis: instrucciones, mensajes, números de serie o notas que se leen sin internet.
Un código QR de texto guarda un mensaje escrito dentro del propio código. Al escanearlo, el móvil muestra el texto tal cual, sin abrir ninguna página web y sin necesidad de conexión a internet.
Es útil para instrucciones cortas, mensajes ocultos, códigos de inventario, números de serie o cualquier dato que quieras que alguien lea con solo apuntar la cámara.
Piensa en el código QR de texto como una nota que viaja pegada al objeto: siempre está donde hace falta, no se pierde entre carpetas y cualquiera puede leerla con el móvil que ya lleva en el bolsillo.
Mantén el texto corto: por encima de unas 300 letras el código se vuelve muy denso y cuesta más leerlo, sobre todo si se imprime pequeño. Si necesitas mucho texto, publícalo en una página web y usa un QR de enlace.
El texto queda grabado en el código y no se puede cambiar después. Revísalo bien antes de imprimir.
En un QR de texto el tamaño depende de la longitud: unas pocas palabras generan un código sencillo que se lee a 2 cm, pero un párrafo de 300 caracteres crea un código muy denso que necesita 4 o 5 cm para leerse con comodidad. Si lo vas a imprimir en una etiqueta pequeña, acorta el texto hasta lo imprescindible y prueba la lectura a tamaño real.
Como el texto no necesita internet, este código se usa mucho en almacenes, museos, juegos y etiquetas técnicas, a veces en lugares con poca luz. Ahí el contraste es todavía más importante: puntos negros sobre blanco y sin degradados. Evita formas de puntos muy redondeadas en códigos densos, porque reducen el espacio entre módulos y dificultan la lectura a tamaño pequeño.
Cada tipo de código tiene su propio generador con los campos que necesita. Elige el que mejor se adapta a lo que quieres compartir:
No. El texto va dentro del código, así que el móvil lo muestra aunque no tenga conexión.
Técnicamente varios miles de caracteres, pero para que se lea bien con cualquier móvil conviene no pasar de unas 300 letras.
Sí. El código guarda el texto en UTF-8, así que admite acentos, eñes y la mayoría de símbolos.
No. Si necesitas cambiarlo, genera un código nuevo o usa un QR de enlace que apunte a una página que puedas editar.
La cámara del móvil detecta el código y muestra el texto en una notificación o en un recuadro. Desde ahí puedes copiarlo, compartirlo o buscarlo en internet.
Sí. Es muy útil en búsquedas del tesoro, escape rooms, actividades de clase y museos: cada código muestra una pista o una explicación sin necesidad de conexión.
Sí. El texto se guarda tal cual, con sus saltos de línea, y la mayoría de los móviles lo muestra igual que lo escribiste.